Nosotros los Dignos, contra ellos.


Escrito por Cristián Contreras Radovic @DoctorFile

LA DERECHA CLASISTA


La derecha chilena está atrapada en una actitud egocéntrica de “nosotros contra ellos” con su patriarcal tendencia al clasismo, sexismo, misoginia, la sumisión a las grandes empresas, la religión fundamentalista, la explotación de la Naturaleza y la opresión. Así controlan la narrativa de la crisis, culpando al lumpen de la regresión social, hasta el punto que lo que yo quiero que sea verdad acaba convirtiéndose en verdad. Ningún gobierno elegido democráticamente ha ignorado tanto los hechos como lo hace el actual. La clave reside en el narcisismo más apasionado que afirma: “lo que yo digo es la verdad”. Una postura sesgada que sepulta toda verdad que, potencialmente, nos pueda cohesionar como país. Su 5 % de apoyo real lo dice casi todo. La derecha no deja de vomitar insultos cargados de odio contra cualquier punto de vista minoritario, en especial, cuando se critica el modelo capitalista chileno. Este problema desemboca en una crisis de legitimidad porque la realidad muestra una abrumadora desigualdad, que es cada vez mayor en término de los ingresos, oportunidades de empleo, cuestiones ligadas a la satisfacción de la vida, acceso a los servicios de salud y a una educación de calidad. Claro que en esta crisis de legitimidad también está metida la izquierda. 🇨🇱🏛🌎☯️ La tendencia inherente al capital es de favorecer a los ricos y perjudicar a los pobres. Un dogma posmoderno que afirma que la humanidad siempre ha estado sometida a la opresión y falta de libertad. Por ello, la agenda del gobierno no aspira tanto a distribuir la riqueza como sí la pobreza. Para ello toma a los medios de comunicación y le concede a todo el mundo el mismo tiempo sin importar lo interesante o estúpido que sea el punto de vista. La resonancia reproduce por doquier mentiras complacientes y falsedades reconfortantes. La regresión actual de Chile nos lleva al desastre y crece, sobre todo, por la actitud asumida por la mayoría política de “nosotros contra ellos”. No podremos corregir nuestro rumbo sin la brújula de la verdad y el ideal del equilibrio que nos indique a dónde ir




EL CAOS DE LA IZQUIERDA

Hace 30 años la vanguardia más avanzada de la evolución cultural de la izquierda chilena asumió un desarrollo humano posmoderno, esto es, pluralista, relativista, individualista, inclusivo, diverso, autorrealizativo, multicultural. Esta ola empezó asumiendo una serie de formas sanas, apropiadas para aquellos tiempos y evolutivamente positivas, como el movimiento por los derechos humanos y civiles, el movimiento ecologista de alcance global, el impulso por la sostenibilidad empresarial, el feminismo personal y profesional ante el machismo predominante, la legislación de los delitos de odio y una sensibilidad ante cualquier forma de opresión de casi cualquier minoría. Sin embargo, con el paso de las décadas sus ideas empezaron a derivar hacia modalidades extremas, disfuncionales y manifiestamente insanas. Su amplio pluralismo encalló en un relativismo desenfrenado y en la frase que mejor resume su mensaje posmoderno: “la verdad no existe”. Esta actitud no tardó en deconstruir toda verdad y valor que encontró a su paso, desatando el infierno pos moderno según el cual en ningún lugar hay valores reales y creíbles. Así fue como empezó a fracasar porque perdió el rumbo. En lugar de generar orden a partir del caos, genera caos a partir del caos porque ya no tiene la menor idea de lo que es el verdadero orden. En suma, ya no tienen un orden hacia el cual encaminarse y sólo le quedan las fuerzas motivadoras del nihilismo y el narcisismo. Pero estos no son rasgos con los cuales una vanguardia pueda operar sin verse afectada por ellos. Así es como la evolución cultural de Chile se estanca y emprende una serie de movimientos regresivos que ahora denominamos “crisis social".


Este es un escenario propicio para que la extrema derecha desate sus impulsos patriarcales con su natural tendencia a los valores tradicionales, creencias religiosas fundamentalistas, valores familiares altamente patrióticos, militaristas, conformistas y frecuentemente homófobos y sexistas, en el peor de los casos, dictatoriales.


Escrito por Cristián Contreras Radovic @DoctorFile

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